PRESA LAS CRUCES; LA BRONCA QUE VIENE

Luis Ignacio Palacios 10/09/2013 Comentarios

Sin que la sociedad conozca a cabalidad si ya está en marcha los trabajos geológicos de prospección para la construcción de la presa “Las Cruces” que vendría a ser la ¡cuarta! que se levante en el territorio de Nayarit; el gobierno federal, el estatal y los gobiernos municipales de Ruiz y Tuxpan, han sido omisos en desarrollar una adecuada política de comunicación social, para sensibilizar a los afectados y a la población en general de las bondades de la procedencia del proyecto.

Los gobiernos, piensan que la población es apática y que en su mayoría no les interesan los problemas de la sociedad, si no ha existido una buena campaña de relaciones públicas, no existe tampoco un hábil manejo noticioso; lo que dada la experiencia reciente, se está incubando en las poblaciones indígenas, y con la capacidad que tienen de potenciar sus movimientos en el siguiente estallido social mediático.

Pocos de los responsables de prensa de los gobiernos aludidos se han olvidado de que la realidad social ha cambiado, y eso lo hemos visto cuando se generan movimientos espontáneos para darle apoyo a grupos marginados; la participación social cambió, tiene otras vertientes mediáticas y por ende, la comunicación social también.

¿Cómo se genera la amplia participación ciudadana..? cuando los gobiernos no tienen la previsión de visualizar sus actos y lances que implican una solución jurídica o administrativa de alto impacto a comunidades cuya existencia es altamente vulnerable con el acto de gobierno; lo vulnerante es la omisión y el desdén con que se trata el destino de miles de indígenas cuyos asentamientos y sitios sagrados serán sepultados por el embalse de esta presa en caso de ser construída.

Los hechos que son detonantes de estallidos sociales, son variopintos, y generalmente se trata de hechos que no solo son controvertidos con la opinión pública, sino que son altamente vulnerantes, lo que entonces este tipo de hechos se constituyen en un tema de “dignidad” no solo de los afectados, sino que se disemina en la sociedad y sus contestatarios.

Se debería de haber aprendido las lecciones en cabeza ajena, pero nones, dejar suelto el movimiento de las comunidades indígenas que ya realizan acciones en defensa del río San Pedro Teponahuaxtla y de sus sitios sagrados, es una omisión que puede resultar altamente complicada, toda vez que la gente sí está interesada en participar, acude a movimientos convocantes que son anti gobierno, especialmente con aquellos argumentos que se distinguen por crear conciencia social; es una expectativa de participar en algo que a la postre consideran algo elevado, glorioso, por el cual vale la pena el sacrificio.

LA MOLESTIA CIUDADANA

Si hacemos una consulta en este momento en cualquier ciudad, esquina o barrio, sobre “¿qué es lo que más le molesta a la gente..?” las respuestas son en este orden: 1. El abuso del poder de policías e influyentes; 2. El miedo contra la delincuencia; 3. No tener trabajo ni oportunidades para mantenerse. Y lo significativo es que no hay diferencias entre adultos y jóvenes; el miedo, los abusos del poder, el no tener dinero para cubrir las necesidades básicas de la familia, es lo que tiene irritada a la ciudadanía.

Existe algo que nos dice el librito del marketing, los movimientos sociales tradicionales –a los que políticos con sus partidos impulsan- no generan participación por una sencilla razón, porque no se valora la trascendencia que tiene la identidad sobre la cual se lleva a cabo la convocatoria; y este es un asunto crucial, el concepto “identidad” que conmueve a los ciudadanos que están irritados y esperan cualquier hecho inadecuado para detonar su inconformidad, es el más escurridizo, ahí truenan los politólogos, por la crasa ignorancia del cómo se expresa el actual comportamiento social.

Se afirma que la construcción de esta presa, no representa una opción de desarrollo sustentable para la región o el estado; pero su construcción trae riesgos para la dinámica ambiental, social, económica y cultural de las comunidades indígenas y pueblos de mestizos de la región que se verá afectada; la dimensión del conflicto es eminentemente justicialista; la pregunta surge de inmediato, ¿la CFE tuvo ya la evaluación sobre el impacto ambiental..?

La posible área que inundará los reservorios de esta nueva presa, tendrá que soportar los mayores impactos ambientales, la forzada migración de las comunidades indígenas constituye el mejor caldo de cultivo para la movilización social, para el estallido mediático.

Y algo medio truculento o tenebroso, con tantas presas en nuestro territorio, estas zonas del territorio del estado, tarde que temprano estarán sujetos a modificaciones en las placas tectónicas; a la normal actividad sísmica, se le suma la presión de millones de toneladas de agua del embalse, que pueden generar cambios en el desprendimiento de los terrenos aledaños y posibles daños a la infraestructura de las presas.

Falta mucho por estudiar, por comunicar de parte de CFE, que se va a hacer del patrimonio arqueológico, histórico y cultural de las comunidades afectadas que ya empezaron a manifestarse en diversos foros; la pregunta sigue, ¿van a operar en el gobierno estatal o federal para enfrentarla..?

Contacto luisi48@prodigy.net.mx

 

 

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