MAGISTRADOS EN CIERNES

Luis Ignacio Palacios 06/09/2013 Comentarios

Es el privilegio del gobernante, es una de sus atribuciones emblemáticas para confirmar que en su ejercicio –al menos en este aspecto- solo sus chicharrones truenan, conforme al fatal discurrir del tiempo, -la inexorable dimensión que abruma a los políticos y administradores- en base a los tiempos previstos en la constitución local, el día de ayer, en el seno del cubil de los diputados, se dio a conocer la comunicación que el poder ejecutivo hizo para el nombramiento de tres magistrados que entran en funciones en este mes en el tribunal superior de justicia.

Les corresponden a los diputados, en base a ese singular diseño de pesos y contrapesos del sistema político mexicano, quienes determinen de acuerdo a su obsecuencia política al gobernante o al cumplimiento de sus atribuciones, la designación de los nuevos integrantes del poder judicial.

Adocenadas y de escasa influencia política, poco o nada se hizo por parte de las organizaciones de abogados, ni de sus cúpulas ni de sus dirigencias; y el gobernador Roberto Sandoval, práctico y ecléctico conforme a su naturaleza y actuar, llevó a cabo la simplicidad de las propuestas, del modo tal que no tuvo –al menos el escriba no conoce nada- ni una sola presión de dentro, ni de fuera del gobierno, para que alguien pujara a favor o en contra de algún letrado que vaya a ser investido de la toga.

La primera de las ternas se integra por Jesús Parra Altamirano; Miguel Ahumada Valenzuela y María Elena Torís Lora; el primero y la tercera, son nombres de paja, el ungido será el talentoso abogado Valenzuela que ha fungido eficientemente con su función de asesor jurídico del despacho del gobernador, con un bajo perfil en los medios y cicatero para aplicar los recursos de la comisión inter institucional para la implementación del nuevo sistema de justicia penal en la entidad, en la cual funge como secretario técnico.

Será el año próximo el presidente del TSJ y del CEJ para remodelar el poder judicial y hacer sinergia en el despliegue del poder con Roberto Sandoval hasta el fin de su sexenio.

La segunda de las ternas, integrada por Rubén Flores Portillo, Rocío Esther González García y Jorge Enrique Ledesma González; siguiendo el mismo mensaje, a quien designen los diputados será Rocío Esther, quien actualmente se desempeña como secretaria general de acuerdo del TSJ, una guapa abogada de perfiles discretos, que ha hecho equipo con Pedro Antonio Enríquez en la dinámica de esta presidencia; y que entre otras referencias, trascendió que tiene una cálida amistad con el gobernante, compañera de Roberto cuando cursaban la escuela preparatoria.

EL RENACIMIENTO DEL “CUCHILLO”

La tercera de las ternas, la integran Jesús Ramírez de la Torre, Roberto Herrera López y Francisco Emigdio Hernández Filipinni; de dónde, con el mismo mensaje de las otras ternas, el ungido será el mayor de la banda de los Herrera López, Arturo, a quien se le conoce por el mote de “el cuchillo”, un abogado muy experimentado, con duros perfiles en su personalidad, exigente al máximo de sí mismo, demasiado congruente con su manera de pensar y de actuar, un auténtico cimarrón en la fauna del foro local.

A nuestro amigo Arturo, el poder se la debía, cuando llega Celso Delgado, se operó de una manera singular la integración de los magistrados del TSJ que, de acuerdo con el calendario político de entonces, entraban casi junto con el gobernador; los dos personajes que operaron la integración del tribunal, el delegado nacional del Pri, Ismael Orozco y el que sería presidente Ramón Toris, ya fallecieron ambos, de modo que no podremos confrontar el siguiente aserto del escribidor.

El papel en el cual se anotó los nombres de los magistrados, decía “A. Herrera López” junto a los demás, y siendo testigo del hecho, cenando en el restaurante de Lerdo y Zacatecaz, entre ambos personajes idos, se decidió por interpretar que el mensaje de Celso era Antonio y no Arturo; nunca le he preguntado a Celso cuál había sido su decisión por el abogado Herrera López; pero en mi fuero interno, sabedor del cómo se fraguó el gobierno del tribuno, -y conociendo perfectamente a toda la dinastía Herrera López- siempre he pensado que el designado magistrado en aquel entonces era Arturo, hoy, su amigo Roberto, le otorga otra oportunidad para que en la bonacible magistratura, en su maduez, pueda dar de sí lo mejor que tiene como persona, como abogado comprometido con la justicia social y el mejoramiento de la sociedad en que vivimos.

Arturo, tiene un hándicap en contra, lo sabe el gobernante y lo sabe el próximo magistrado, es una decisión que se da con la típica resolución ecléctica de Roberto, sabedor que no tiene Némesis y que ello le garantiza mantener las aguas tranquilas del foro y que no tendrá acciones en su contra.

A estas alturas del discurrir gubernamental, con la total obsecuencia del poder legislativo, en donde Armando García sigue haciendo un trabajo político perfecto, pensar en que le deshagan la plana a Roberto Sandoval, será una sandez; bien por los magistrados en ciernes, que la coyuntura en la cual entran al poder judicial, reclama un mucho de operación política y de revisión de lealtades con el jefe político actual.

Ah! y no entró ninguno de los recomendados del fiscal de hierro….

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