REFORMA CON DEDICATORIA

Luis Ignacio Palacios 27/08/2013 Comentarios

Ayer en el Congreso del Estado, en la segunda sesión, con dispensa de trámites, se aprobaron varias reformas constitucionales, como siempre el trabajo de “plachar” la unanimidad de la aprobación de los proyectos se llevó a cabo en el sigilo de las reuniones de comisiones; de esta manera, una vez se acredita la eficacia de la conducción política del diputado presidente de la comisión de gobierno Armando García, quién como presidente de la mesa directiva de este periodo, solo tuvo un lene incidente protagonizado por el líder de la bancada del Pan, Rafael Valenzuela, mejor conocido por su mote de “el lobo”.

En efecto, se trató de la modificación del numeral 121 bis de la carta local, que reduce los requisitos para ser titular del Organo de fiscalización superior y amplia la vigencia de su gestión a ocho años (actualmente son siete); el punto nodal es la quita de un requisito formal, el no haber sido secretario del despacho (del gobierno estatal) o titular de una dependencia paraestatal; el famoso “lobo” al exponer los porqués de su voto en contra de toda la reforma a este numeral, aparte de que se equivocó en parte introductoria, señaló que esta reforma lleva dedicatoria, y se atrevió a decir que el titular de la secretaría de la contraloría –Roy Rubio- será el favorecido por el gobernador.

Pese a la precaria exposición del líder de la bancada panista, en la reforma subyace la obviedad de los motivos que tiene el ejecutivo estatal para tal reforma; utilizando al diputado Antonio González, quien teniendo la formación de arquitecto, se metió con propiedad a un tema de derogaciones y adaptaciones políticas constitucionales; empero, dado que el proceso se generó en el seno del congreso y con la aplanadora priísta se aprobó sin problema alguno, al guardar las formas de la división de poderes, de manera lineal se aprecia que Roberto Sandoval, beneficiario de la reforma, no metió para nada las manos.

Así es como funciona un gobierno –bloque tricolor- consolidado; Armando García, es obsecuente con la relación de lealtad con el titular del poder ejecutivo, y de manera digna sin simulaciones ni actitudes reptantes, le resuelve un tema por demás trascendental para el ejecutivo.

Para eso es el poder, si logran el próximo año que Salvador Iñiguez renuncie anticipadamente a su término que sería en el 2015, quien lo sustituye le podrá salvaguardar por cinco años del sexenio ulterior, el resultado de sus cuentas públicas y las resultas de la fiscalización a este gobierno.

Empero, debemos decirle al “lobo” Valenzuela que no se preocupe, no será Roy Rubio el próximo auditor general; el próximo auditor hoy despacha en una secretaría del gabinete estatal, y le dará un rango de transparencia y gobernabilidad al bloque hegemónico del poder que detenta Roberto Sandoval.

Contacto.- luisi48@prodigy.net.mx           

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