POBREZA, EFECTO Y NO CAUSA

Luis Ignacio Palacios 02/08/2013 Comentarios

En nuestra sociedad, existen voces de todos tipos, tienen derecho sus expresiones, incluso aquellas que lindan en el dicterio, y la descalificación simple, empero, ahora que las muestras estadísticas de la Coneval han señalado a la entidad como la que tuvo el mayor incremento de pobres, es menester analizar los datos sin manipulación y sobre todo sin la carga de jorobar a un gobierno que está haciendo su trabajo de manera perfectible para paliar este flagelo del cual, los nayaritas apenas se han percatado.

Debemos atenernos a los números y no a los porcentajes, leer así la realidad social de nuestro país es una forma para el rediseño de la política social del Estado mexicano, más, para nivel local, es preciso que la gente sepa números, cuántos son, gente de carne y hueso que son los objetos de la estadística que se usa hoy como instrumento de contienda política, y no se trata de ver que si otros estados de la república están más jodidos que el nuestro.

En Nayarit somos 1 162 300 un millón ciento sesenta y dos mil trescientos habitantes; tenemos una población migrante y flotante de cerca de cien mil jornaleros agrícolas que vienen de otras entidades; en el número de personas que se califican como de “pobreza extrema” son 138 700; de dos mil diez al dos mil doce, aumentaron 46 mil, sobre el número de habitantes, el porcentaje subió de 8.3 a 11.9, y según el dato de la Coneval, el absoluto en miles de personas son 460 000.

Estas personas son pobres, vulnerables, ahí están subsumidos los “pobres extremos” y si nos atenemos al concepto “profundidad de la pobreza” se puede apreciar que ahí está, en la piel de nuestra sociedad, y nuestra visión debiera ser la del “vaso medio lleno” no la catastrófica que usando la estadística porcentual nos lleva al incómodo primer lugar; un millón seiscientos treinta mil  pobres tiene Chiapas, es decir más de la población total de Nayarit, son catalogados en condición de pobreza extrema! Todos sus pobres son casi cuatro millones de chiapanecos!!

El distrito federal tiene  dos millones y medio de pobres, Jalisco más de tres millones, Oaxaca dos millones y medio, Veracruz, tiene más de cuatro millones de pobres! Guerrero dos millones y medio; Guanajuato más de dos millones y medio. Estas si son las cifras del informe Coneval que deben estremecer a los gobernantes de estas entidades de la república.

La pobreza en nuestro país, es un efecto, del modelo económico y su expresión política, una sociedad neo liberal que le apuesta al desarrollo compartido sin los mecanismos que le otorguen justicia social a todos sus habitantes; esta es la condición de nuestra sociedad, y solo si le apostamos al trabajo, a las inversiones productivas, se puede revertir la condición de pobres extremos.

LA CULTURA ¿O EL NEGOCIO? DE LA POBREZA

Desde los centros hegemónicos del dinero, en muchos continentes, la pobreza es un buen negocio, es pues necesario romper el ciclo mediante políticas públicas que sean consecuentes con un proyecto liberador de estas servidumbres; la herencia histórica y cultural es omnipresente, la marginalidad, la desprotección social, las privaciones y las enfermedades que padecen millones de mexicanos no es comparable con lo que sucede en regiones de Africa, India y otras regiones del mundo.

Los políticos tienen en los pobres su base social, sus programas asistencialistas impiden los estallidos sociales y aseguran votos, debemos pues romper este ciclo perverso apostándole al desarrollo regional, Nayarit tiene esta vocación, dos de los mejores hombres del Pri han coincidido en este modelo de desarrollo para la entidad, Luis Donaldo Colosio y Ernesto Zedillo, con ambos platiqué horas sobre las expectativas de desarrollo local, ambos coincidieron, no seremos una potencia industrial, seremos buenos para el turismo, desarrollo agrícola y manufacturas medianas, es pues necesario reencauzar nuestras vocaciones poroductivas.

Una de las industrias más prósperas e inmorales de América Latina es la llamada lucha contra la pobreza. Los miles de millones de dólares que proveen el Banco Mundial, el BID y otros entes públicos y privados para combatir la pobreza y promover el desarrollo no resuelven ni alivian la pobreza, pero sí nutren la corrupción y enriquecen a los políticos, funcionarios, oenegés, consultores y empresarios involucrados. Los pobres rara vez se benefician con estos programas, aunque después heredan la pesada deuda

La ayuda externa nunca, en ninguna parte, ha solucionado el drama de la pobreza. Y lo que es peor: el resultado de la ayuda ha sido en extremo pernicioso. Las estadísticas muestran que, después de cincuenta años de programas del Banco Mundial y demás organismos internacionales, los países que más ayuda recibieron son hoy los más pobres y atrasados; los que menos, por contra, son los únicos que han conseguido progresar y escapar de la miseria.

 La explicación no es muy complicada. La ayuda externa se sustenta en falsas premisas. Se supone que en los países pobres existe una institución llamada «Gobierno» que cumple funciones similares a las de sus homónimos de los países desarrollados y a través de la cual se pueden canalizar los préstamos. No es así.

El dinero que se entrega a nuestros gobiernos no llega a los necesitados, sino que se dilapida en consultorías, trámites y contratos con enormes sobreprecios. Los gobernantes no son el pueblo; dar ayuda a los gobiernos no es ayudar a la gente. Difícil condición, debemos pues revisar el método de aplicar los dineros del gobierno federal  en la entidad y sus implicaciones a nivel local. Solo de esta manera podremos romper el círculo vicioso de la pobreza.

Contacto.- luisi48@prodigy.net.mx           

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