INCÓMODAS HERENCIAS

Luis Ignacio Palacios 27/06/2013 Comentarios

En la tarea de gobernar, los servidores públicos que son electos, tienen en el ejercicio de su cargo, solo dos sopas, cumplen sus promesas de campaña o se adaptan a las circunstancias fácticas que les fueron heredadas por su antecesor, lo deseable es que las dos circunstancias embonen y se construya un escenario de gobernabilidad -esto es la adhesión ciudadana al acto del gobernante- empero, es casi un privilegio excepcional que pueda darse un escenario ideal, aún cuando se trate de dos gobernantes emanados del mismo partido.

En el caso de Nayarit, el sátrapa que precedió a Roberto Sandoval, se dedicó con todo empeño y eficacia a ponerle todo tipo de estorbos para su ejercicio, una deuda descomunal escondida en las simulaciones de sus cuentas públicas, cientos, miles de basificados realizados desde un año antes de terminar su sexenio, con la comodina complicidad de la dirigencia del Sutsem, que sabía perfectamente que tal perversidad era el adelanto del colapso de las finanzas estatal y municipales.

Una remodelación del TSJ, a dónde fueron a parar unos iletrados que tienen título de abogado y que algunos de ellos nunca en su vida ejercieron la profesión que adquirieron de curiosa manera; junto al talentoso Pedro Antonio Enríquez que está navegando en aguas procelosas, ahora que dieron un lance en contra del gobernador en el escenario futuro de su toma de definiciones, llegaron a un impasse de expectación los togados.

Y luego ese afán caligulesco, propio de una personalidad esquizoide y pervertida, destruír los viejos estadios a la trompa talega, sin un plan que tuviera la aceptación de la ciudadanía de Tepic, y, sobre todo de los afectados, la comunidad de deportistas profesionales y amateur´s; todo por imponer la “arena cora” dónde su funcionamiento fue concesionado de manera irregular a una empresa que solo ellos conocen.

Y lo peor, el clima de inseguridad extremo que padecíamos todos los  nayaritas; por la tarde noche, el miedo y la zozobra, se podía partir con un escalapelo; era la lucha de las bandas delincuenciales a quienes se le vendió dos o tres veces el uso y abuso de la plaza.

Me cuenta un distinguido y talentoso político nayarita, ya metropolizado, que en los círculos del poder del nuevo presidente de la república se calificó la situación de la entidad, como un gran fiasco por que ney gonzález quiso en su gobierno hacer tres cosas: ser mejor gobernador que su padre biológico…, NO LO LOGRÓ; ser más rico que Antonio Echevarría…, NO LO LOGRÓ; y ser el jefe del “cartel Nayarit”…, NO LO LOGRÓ, nos dejó una herencia maldita, todo lo que toca hecho heces, pestilente como su desagradable personalidad.

EL LEGADO

El escenario para Roberto Sandoval era trágico y al enfrentarlo, demostró la pasta de la cual está hecho, no les gustó a muchos, los nuevos empréstitos para resolver en chinga la falta de liquidez y enfrentar la reordenación de la deuda, conforme lo diseñó el despacho de Pedro Aspe; de manera paulatina, en un año, pudo enderezar el barco y aún con lastres, entregar nuevos escenarios de gobernabilidad y obra pública para los náyaros.

El tema de los terrenos, se le ofertó a la UAN que el espacio en dónde estuvo el estadio de Beis-bol fuese para que ahí construyeran un hospital universitario; el reto es mayúsculo, y no por falta de ganas el rector Juan López tuvo que declinar el ofrecimiento, la universidad de todos no cuenta con los recursos suficientes para un proyecto de esta envergadura.

Al mismo mentecato ex gobernante, en su momento los hermanos Sierra le dijeron que nones, que al costo en que puso la remodelación del Estado de Beis-bol, muy al estilo del “Teodoro Mariscal” (de menor tamaño) sinaloense no era posible, imponerles una asociación de su dilecta persona a la de a güevo hacía inviable cualquier inversión; y es que el ejercicio patrimonialista del poder en el sexenio precedente era la divisa.

Esa mafufada, de llamar “ciudad de las artes” a un espacio que pudo tener otro fin social y de utilidad pública, nació muerta desde que se hizo, a la trompa talega, como muchos de los latrocinios de último minuto que nos endilgó el desgraciado sátrapa de la mololoa; con su visión tan reducida, muy propia de la mediocridad intelectual que le es consustancial, los espacios de los estadios quedaron ahítos.

Buscando alternativas, este gobierno al parecer no encontró más que la lógica del mercado, con el grado de dificultad que existe de obtener inversiones productivas para este terreno, una de las variables, es ponerlo a la venta, ¿licitado su contrato..? ¿poniéndole candados para no levantar unidades habitacionales? O de plano seguirle con las inversiones de las transnacionales para una nueva tienda departamental.

Filtran que los Sierra van a pujar por el terreno; lo ignoro, pero ahora que están diversificando sus inversiones no sería nada raro; hay que ver el día de hoy que nos dicen los diputados en su momento a la hora de la votación del proyecto enviado por el ejecutivo; o ¿seguirán tan desgüevados como siempre..?

El daño ya está hecho, correcto es asumir la herencia maldita y darle racionalidad al asunto, cual fuere la respuesta…

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