LITIGACION ORAL

Luis Ignacio Palacios 16/05/2013 Comentarios

Una de las actividades sustantivas que son inherentes al nuevo sistema de proceso penal acusatorio, es la parte media y terminal del proceso cuando el agente del ministerio público acusador y el abogado defensor, ante los jueces de control –primero- y si el caso llega a juicio, ante el tribunal, tienen que desarrollar su teoría del caso, de manera oral; este es el escenario que viene, la Litigación oral, con todo lo que ello implica, y en ésas andan en la Comisión Nacional de Tribunales de Justicia de los EUM.

Donde nuestro amigo, el togado doctor en derecho Pedro Antonio Enríquez figura como vicepresidente nacional y es parte del Comité Organizador del Primer Certamen Universitario “CONATRIB” de Litigación Oral, cuya fase regional se llevará a cabo en nuestra ciudad capital a partir del día de hoy y de mañana, teniendo la sede el Auditorio “Rey Nayar” del TSJ, participando en este evento, equipos de universidades que salieron triunfadores en  su entidad; mañana veremos a los participantes de los Estados de Baja California; Baja California sur; Cohauila; Chihuahua; Durango; Sinaloa; Sonora y Nayarit.

Los presidentes de los Tribunales de Justicia de nuestro sufrido país, están ante la impronta de que este nuevo sistema de proceso penal acusatorio, que es un cambio completo del que actualmente tenemos, llevan cinco años del tiempo previsto para su implementación en todo México y hasta la fecha los resultados no han sido del todo satisfactorios; y con justa razón, le están apostando a las nuevas generaciones de abogados del país, para que sean ellos, sin la deformación intelectual de haber sido protagonistas del viejo sistema inquisitivo, los nuevos artífices del modelo acusatorio.

Empero, una acción transformadora, rejuvenecedora del derecho judicial de tamaña magnitud, no es cualquier cosa; es antes que nada un asunto de capacitación profesional y de honda raigambre cultural, tanto de la universal como de la jurídica; son muchos los tópicos que hoy surgen y están en el escenario de la discusión, y el diagnóstico no es desde luego nada halagüeño.

Si analizamos que muchos de los ahora teóricos  y expertos en el nuevo sistema, que incluso se han atrevido a hacer textos al respecto, son antes que nada “abogados de gabinete” es decir que han dedicado su vida profesional a la academia, acumulando lauros en maestrías  y doctorados, y nunca han redactado una demanda de amparo, no se han enfrentado a Ministerios públicos venales y jueces corruptos o jueces por consigna que son los instrumentos de los procuradores de justicia.

LAS DEFICIENCIAS EXPÓSITAS

Si toda esta nueva y vieja generación de letrados que en su vida participaron en un concurso de oratoria hoy se dedican con afanes dignos de mejor causa a enseñar o a especular sobre la oralidad en las exposiciones en los juicios orales, reconocieran que el quid del asunto no es saber las técnicas de expresión oral; ni el saber respirar de manera diafragmal, de saber utilizar el lenguaje corporal y usar los treinta o mas músculos dobles que tenemos para la expresión mímica de nuestro rostro; de ninguna manera!

Lo importante, lo sustantivo de la litigación oral, es el dominio de las emociones, de las argumentaciones jurídicas, de un profundo conocimiento de la naturaleza humana y sus aflicciones, de la sociedad inequitativa y la de etiología de la delincuencia; el chiste de gracia no es saber hablar correctamente, articulando premisas para lograr un conocimiento convincente, sino el qué es lo que se dice.

El litigante en el juicio oral debe saber narrar y persuadir; esa es su principal tarea y primordial objetivo, esto no solo se logra con tener habilidad histriónica y talento intuitivo, es necesario el diseño de una teoría del caso consistente, suficientemente probada y adecuadamente expuesta que tenga por finalidad obtener una decisión favorable del juez juzgador.

Sócrates hace dos mil años dijo que todo mundo es elocuente cuando habla de lo que sabe; y este será el principal problema de los abogados que litiguen en oralidad. Casi todos aceptan que tienen mala memoria, pero muy pocos pueden admitir que no tienen cultura y para que los abogados nuevos o viejos, hablen en público con destreza se requiere además de técnica, se necesita ser medianamente culto y asaz ilustrado.

Y este es el chingado problema que trae a los magistrados con el Jesús en la boca..! las nuevas generaciones de universitarios no se distinguen por su avidez intelectual, de facto son analfabetas ilustrados, dicen que saben leer y escribir y casi nunca leen y no escriben de manera correcta; y esta ingente condición ya permea en la sociedad y en los niveles del poder público que tienen que ver con la implementación del nuevo sistema de procesos penales.

Se han visto conminados a verse sin tapujos ante el espejo de sus limitaciones; y los nuevos letrados, con su símil de títulos nobiliarios –maestrías y doctorados- que inciden en una sociedad jerárquica como la mexicana, se ven trémulos, inseguros y faltos de habilidades  cognitivas para ser eficaces en la práctica del nuevo sistema; la oralidad es una parte importante, pero no lo es todo, es un asunto de cultura, de ilustración y de carisma, ese vuelo de la inteligencia que tanto seducía a los viejos griegos. Y que hoy.., ay! está ausente en los viejos y nuevos abogados…

Contacto.- luisi48@prodigy.net.mx

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