UNA DE NOTARIOS

Luis Ignacio Palacios 07/05/2013 Comentarios

De todas las inconformidades y demandas que ha presentado un Notario público en ejercicio, recién obtuvo sentencia favorable, se trata el caso del Fiat que el sátrapa gobernante anterior, entregó en un deseasado procedimiento a Guillermo Loza Ramírez, un sobrino nieto del extinto líder “obrero” del Estado de Jalisco, Don Heliodoro Hernández Loza, la versión jalisquilla de nuestro caudillo, Emilio “eme” González.

Este nombramiento, se llevó a cabo de manera subrepticia, podemos afirmar que los propios dirigentes del Colegio ni su conspicuos miembros, conocieron de manera previa el expediente de este abogado que, según me cuenta uno de los Notarios que lo examinaron, hizo un examen pésimo; y sin embargo, supeditados como están todos los fedatarios al mande usted con el gobernador en turno, no se atrevieron en este caso contradecir la soberana voluntad de su majestad el gobernador pequeño.

Y vaya que en este gremio se dan todo tipo de tópicos, a un abogado que en su vida nunca litigó, burócrata y que fuera Secretario particular de dos gobernadores –en Chiapas y en Nayarit- ampliamente recomendado para hacer el examen de Notario, ¡lo reprobó! y su amigo el gobernador, terminó haciéndolo corredor público.

Hoy, que el Tribunal de Justicia Administrativa, con todo y sus pachorras y limitantes que tiene, ha dispuesto invalidar el Fiat otorgado, obsequiando los argumentos vertidos por el demandante, que al parecer se fueron por el camino de la excesiva representación fedataria y no sobre la parte sustantiva del proceso de su nombramiento; de cualquier manera, se sienta un precedente en el ramo, queda aún la larga vía del juicio de amparo directo, donde los magistrados del Tribunal colegiado tendrán la oportunidad de analizar el caso a la luz de las nuevas facultades que les otorga la Nueva Ley de Amparo de reciente vigencia.

En alguna buena ocasión, he platicado con exitosos Notarios sobre la singular existencia de la actividad fedataria; ellos, se saben que son detentadores de una facultad que les delega el Estado; en casi todos los casos, los gobernadores asumen que “el Estado soy yó” de tal modo que es  tan frágil su estabilidad emocional, que andan con el síndrome de Santa Clós permanente; así, a ley de sus tanates, nombran a cada gente como fedatarios, sin que se cubran los mínimos requisitos de la Ley que regula su existencia y actividades.

LA INDISOLUBLE DEPENDENCIA

El sátrapa de la Mololoa, al inicio de su gobierno, reformó la Ley del Notariado local, un código que fue calificado de “modelo” a seguir en otras entidades de la república, para poder seguir siendo Notario asociado y ejercer el cargo de gobernante; y además, borró de un plumazo una serie de requisitos para que los notarios chiquitos, (hijos, sobrinos y machoguas de los titulares) pudieran ejercer como suplentes sin haber pasado examen alguno ni tener la experiencia previa; fue un adocenamiento mayúsculo de dicha norma.

En ese mismo tiempo, un pequeño grupo de Notarios en ejercicio, le ofreció un desayuno al ex gobernador Rigoberto Ochoa, por haber sido él, quién les otorgó el Fiat, como un reconocimiento y una muestra de agradecimiento; a los días de tal evento, el sátrapa gobernadorcito, se reunió con los integrantes del Colegio de Notarios, y ahí, les puso una santa regañada por haberle hecho el homenaje a Rigoberto; los aludidos no balbucearon defensa alguna; y el rijoso ejecutivo, les dijo “no lo vuelvan a hacer, se ve mal, muy mal…”

En un sistema jurídico político como el que tenemos, en donde se comparte la ilegalidad y las simulaciones con la vigencia de estrictas normas legales, el otorgamiento del ansiado Fiat para ejercer una Notaría Pública, está determinado por la poca o mucha cercanía que tenga el aspirante con el gobernador en turno, el tema de la capacitación profesional, pasa a segundo plano, lo importante es el acto de concesión del Fiat, hay sobre la marcha de capacita el unjido.

Mucho de los notarios públicos, han sido funcionarios públicos, que acompañaron al gobernador en su sexenio y en premio a su lealtad, la notaría viene como recompensa, meses antes de que termine un sexenio, los abogados que son allegados al ejecutivo estatal, o que un amigo o personaje del mismo, se disputan la prebenda gubernamental.

Rigoberto siendo gobernante, le dio el Fiat a ney gonzález, sin que este hay cumplido los requisitos de la Ley de Notariado vigente en su mandato; ante las soterradas críticas que trascendieron, Rigo solo pudo decir, “ya le cumplí a Don Emilio..” lo cual es una aseveración inexacta, dado que el caudillo nunca se propuso hacerlo y se ignora en este espacio, si en su etapa terminal, le haya solicitado tal nombramiento a su ahijado.

Existen notarios que por no dejar la dorada burocracia, prácticamente nunca han atendido su Notaría; de ahí que este tipo de reformas a la Ley del Notariado, han permitido que su descendencia sin los atributos necesarios, legales, administrativos incluso de madurez emocional, funjan como tales.

¿Cómo caraxxos resolver este panorama ingente de irregularidades..? simple, que los gobernadores y aspirantes a notarios, cumplan de manera escrupulosa con la Ley; los que ya existen, está muy cabrón para que cambien, y que regularicen todas sus irregularidades.

Contacto.- luisi48@prodigy.net.mx

Interactúa con el autor, deja un comentario u opinión »

Ir al contenido