VOCES SOBRE LA REFORMA EN TELECOMUNICACIONES

Luis Ignacio Palacios 13/03/2013 Comentarios

Es un acontecimiento legislativo, económico y desde luego político; el presidente de la república Enrique Peña Nieto, firmó la Iniciativa de Reforma en Materia de Telecomunicaciones que envió a la Cámara de Diputados.

Dijo que en el siglo XXI las telecomunicaciones son tan vitales para el país como los caminos y las carreteras, y como lo fue, en su momento, el impulso a la energía eléctrica para todo el país. “De ahí la importancia de que el Estado establezca y haga valer su rectoría en este sector estratégico. El desarrollo del país exige que las telecomunicaciones cuenten con una política pública eficaz, acorde con la convergencia tecnológica”.

De todas las expresiones de periodistas de varios géneros, me llamaron poderosamente la atención dos, que con permiso de sus autores aquí reproduzco:

Los 6 aspectos clave de la reforma en telecomunicaciones

CUBÍCULO ESTRATÉGICO Carlos Mota

“Primero. Sí es contra Carlos Slim. No hay manera de interpretar de otra manera la frase: “Se regulará a cualquier operador dominante en telefonía y servicios de datos”. Tampoco puede leerse con ambigüedad que a los operadores dominantes se les aplicará una regulación asimétrica. Esto es tanto como decir: a ti, por ser grandote, te aplica una ley; pero a los demás otra.

Segundo. Mete en camisa de once varas a Televisa. Si bien es cierto que la empresa emitió un comunicado velozmente para darle la “bienvenida” a la reforma ayer por la tarde, también lo es que ella misma reconoce que la iniciativa “plantea grandes retos”. No especificó cuáles, pero la inclusión del must carry y el must offer, de entrada, lo obliga a ofrecer sus canales 2 o 5 al sistema Dish. Asimismo, sus empresas de tv restringida, Cablevisión y Sky, quedarán obligadas a distribuir contenidos de terceras firmas.

Tercero. Fortalece la rectoría del Estado en la materia. Esto ocurrirá a través del nuevo Instituto Federal de Telecomunicaciones y de la renovada Comisión Federal de Competencia Económica. La configuración de estos organismos será clave para la transición digital, para el otorgamiento de las nuevas concesiones, para las reprimendas que apliquen ante prácticas violatorias de la normatividad, y para garantizar el correcto funcionamiento de este mercado.

Cuarto. Reta al Poder Judicial a tener personal especializado en la materia y a configurar los tribunales especializados que conozcan de las telecomunicaciones como si fueran divorcios exprés; es decir, como la palma de la mano. La iniciativa además es muy clara en evitar que los amparos retrasen el avance tecnológico que urge al país.

Quinto. Fortalece la falacia de la competitividad. Seamos honestos: ¿en qué va a cambiar una Pyme si en lugar de comprarle a Telmex un paquete con Infinitum en, digamos, mil 200 pesos, se lo compra a British Telecom en 950 pesos? La propia Secretaría de Hacienda señalaba ayer que se puede añadir un punto porcentual al PIB con esta reforma. ¿De verdad? Cuidado.

Sexto. Deja al Presidente en una posición de sumo poder, lo legitima todavía más ante el electorado y, de aprobarse, lo posiciona como el mandón de la fiesta”

Y también el de un analista cuyos textos son duros y contestatarios en contra del Estado, lo cual me sorprendió por la autoría del siguiente texto:

Primero fue el Verbo POR ANTONIO NAVALÓN –

“La clase política debe entender el mensaje: si alguien tiene la tentación de romper el frente unido que se está formando entre el gobierno y el Pacto por México, morirá en su propia contradicción.

Cuando un Estado se despereza, conviene tomárselo en serio. Los Estados son lo único que siempre permanece.

Nunca hay que olvidar que los Estados suelen reaccionar cuando alguien los desafía.

La reforma de las telecomunicaciones que se presentará hoy marca un hito en el presente del país.

Sin esas modificaciones y sin esa reestructuración, el desarrollo de México se halla gravemente comprometido, sobre todo, porque uno de los mayores problemas que arrastramos desde la alternancia del poder es cuál es la preeminencia de los distintos grupos de presión.

Desde el año 2000, ante la retirada progresiva del aparato del Estado que desmanteló, vendió o tiró por la ventana muchas cosas que eran mejorables del mundo priísta, pero que no las sustituyó por nada, los intereses privados adquirieron una fuerza que tendrá un factor corrector fundamental cuando Peña Nieto mande su propuesta a las Cámaras: la vuelta del Estado como el primer poder en México.

Más de nueve modificaciones constitucionales y ríos de dinero van a correr hasta que se aprueben.

Que nadie se engañe: los intereses afectados por la reforma de las telecomunicaciones no son el SNTE ni Elba Esther, y aunque en cierto sentido, la reforma ha podido blindarse con la discreción necesaria para hacer grandes movimientos, ellos no dejarán que se les quite, cambie o modifique su situación sin presentar batalla.

Todos los despachos de abogados con inteligencia, todo aquel que sabe cómo obtener un amparo y cómo se puede con la propia ley, defraudar, condicionar o aplazar el cumplimiento de la misma, están teniendo uno de los mayores encargos profesionales de su historia.

La clase política debe entender el mensaje: si alguien tiene la tentación de romper el frente unido que se está formando entre el gobierno y el Pacto por México, morirá en su propia contradicción.

Al final del día, la vuelta del principio de la soberanía en el mundo de las telecomunicaciones no significa más que una cosa: en México no hay intocables y no habrá una situación en la que alguien pueda condicionar los resultados y, por tanto, la óptica de quienes deciden.

Hoy no es solo el día 101 del gobierno de Peña Nieto, es el inicio de la recuperación del poder del Estado sobre aquellos que están obligados a obedecerlo, pero que, desafortunadamente, en los últimos 12 años lo han cooptado, ofendido, humillado, usado y manipulado en perjuicio de todos nosotros.”

Contacto.- luisi48@prodigy.net.mx

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