YA CHOLE CON LO DE NARVÁEZ

Luis Ignacio Palacios 17/01/2013 Comentarios

La construcción de una fama pública obedece entre otros factores a la constante de estar diseminando verdades a medias, a la irresponsable calificación subjetiva de tal o cual persona y, en el caso del nombrado Secretario de Desarrollo Económico del gobierno del Estado, Manuel Narváez, el aprovechamiento mediático para jorobar al gobernante y que el aludido, no está en condiciones de defenderse.

De entrada, se le imputa la complicidad a título personal de la autorización para la contratación de la megadeuda que el sátrapa gobernador anterior hizo; y no toman en cuenta que el entonces diputado presidente ejercía la coordinación política del legislativo en un gobierno consolidado, con voces opositoras que fueron convenientemente “convencidas” para que participaran en el jolgorio de los empréstitos y con sus votos aprobaron las autorizaciones.

¿Alguien puede imputarle al entonces diputado Rafael Cervantes quien como coordinador de la fracción panista, aún en contra de la voluntad de su bancada, obligaba a votar por decretos que él personalmente ya había negociado con Narváez..?

O el profesor Castañeda quien como coordinador de la bancada del Prd, luego de una alegórica oposición, se imbricó en la aceptación de las autorizaciones de los empréstitos; ¿quién osa hoy reclamarl a estos ex diputados que hicieron su agosto con los trámites de un gobierno irresponsable…?

Volviendo al hombre de la discordia pública; en el grueso legajo que el Organo de Fiscalización Superior de la Cámara de diputados que contiene la fiscalización de la cuenta pública del 2011, no existe ni una sola observación no solventada que se le haya fincado al entonces presidente de la comisión de gobierno legislativo, todas las miasmas de las que hoy es objeto, son, parte de la justificada fama pública que tiene el sátrapa ney gonzález.

La responsabilidad primera y última de una administración es de su titular, ni para dónde se hagan con el juicio crítico de la historia; a un gobernador se le debe juzgar por sus pecados, latrocinios y aciertos –si es que tuvo- y también por el tino y la inteligencia de haber escogido sus colaboradores cercanos para el cabal cumplimiento de sus fines.

Los nuevos vengadores de la sociedad, no se atreven a juzgar a Roberto Sandoval, por la toma de sus decisiones; y además, ese ámbito personalísimo de discernir a quién nombra como sus colaboradores, es evidentemente un territorio no adecuado para juicios subjetivos; hay que elevar la crítica hacia las políticas públicas, si son o nó viables, si sus funcionarios son o nó eficientes, si cumplen con el marco legal, etcétera, y no enredarse con subjetividades etériles; con el caso de Narváez, confunden el cuchillo con el asesino…

Contacto: luisi48@prodigy.net.mx

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