PRAGMATISMO, DEL NEO PRIISMO

Luis Ignacio Palacios 27/12/2012 Comentarios

Pragmatismo, del Neo PriismoSeguimos teniendo problemas de compactación política, como sociedad se tienen perfiles inacabados, una personalidad colectiva, elusiva de la confronta, proclive a la negociación, convenenciera y casi al final, conformista de la realidad social que impera en nuestro país, es una clara muestra del misterio con que los mexicanos no nos atrevemos a visualizar la concreción de la democracia política.

En los últimos quince años, el IFE y los ciudadanos mexicanos han sido eficientes en la operación electoral, solo que los políticos que pierden no están a la altura de la sociedad, que ahora con el resultado reciente, apreciamos que la cantaleta de “fraude” no es otra cosa que el berrinche de un Mesías tropical iluminado, que o es él, solo él, el ungido por los votos o no hay democracia posible.

México y los mexicanos tenemos el escenario más complicado posible, un sistema de partidos que en las elecciones el ciudadano con su voto lo dimensiona como tripartita; y ese es el peor escenario posible para negociar las reformas que la realidad nacional impone.

El resultado de las elecciones puede llegar a ser una verdadera caja de sorpresas, el inicio de la alternancia con el foxismo, que trastocó símbolos, prácticas y valores del inconsciente colectivo de los mexicanos, sin haber considerado todo el inmenso valor que les dieron los votos para avanzar como sociedad y como Estado; y no, el proceso electoral no es un juguete para tratarlo con desdén, tanto ruido, tanto jaloneo de los irredentos, es el peor método para saber cuánto puede resistir la relativa estabilidad política, ahora trastocada por la densa omnipresencia delincuencial.

El Pri, ha recuperado la presidencia de la república; no concuerdan los nombramientos de los dos coordinadores de sus Diputados y Senadores, Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa, representan lo más depurado de sus cuadros, son dinos de luxxo, pragmáticos, con experiencia, manipuladores, conocedores como pocos de las reglas escritas y no escritas de su partido y del sistema mexicano; pero pocos pueden calificarlos como los cuadros del “nuevo Pri” que nos vendiera Enrique Peña Nieto en los días postreros de su exitosa campaña electoral.

La esencia de la democracia política radica en algo muy sencillo, en la aceptación sin chistar del resultado de las elecciones; el político enajenado que rompe sus propios compromisos, incapaz de vivir en la democracia no concibe aceptar que ganó su contrincante. Y en las disfunciones normativas, tenemos un largo proceso de reclamos en el Trife, que posibilita un ambiente de incertidumbre que a nadie gusta.

UN GOBIERNO ¿GATOPARDIANO?

En Nayarit, el Pri, volvió a ganar la gubernatura, luego de su primera alternancia; empero, el dictum y las prácticas del arranque del sexenio de Roberto Sandoval, marca un deslinde inacabado; ante el desprestigio mayúsculo del sátrapa que le precedió, los objetivos políticos inmediatos de esta administración, es el asentarse e imponer su hegemonía en todos los órdenes; lo ha logrado, empero, a casi el año en el poder ejecutivo, se aprecian los espacios que no han sido cubiertos para darle la cohesión que espera la sociedad.

Roberto a lo largo de estos meses, se ha empeñado en establecer los perfiles más preponderantes de su administración, y en este mismo proceso, el estilo pragmático de gobernar, reducido el espectro de instrumentos mediáticos de control, las acciones primeras fueron encaminadas a obtener el consenso de grupos cuya pertenencia a su estrato social, no fueron sus votantes; y la interrelación institucional con los otros dos poderes estatales y el gobierno de la federación, es una materia ampliamente acreditada.

El estilo zorruno, desconfiado en el proceso de la toma de decisiones, le ha permitido el control de aparato político y administrativo, sin embargo, no ha terminado de construir su edificio, bajo su propio estilo y dirección trascendente; estos meses han sido arduos, porque se debate el gobierno del Estado, ante el cumplimiento de reformas constitucionales que urgen.

El poder judicial ha revitalizado sus prácticas sin duda, el legislativo por el estilo, tiene un programa de desarrollo institucional y ambos, han sido obsecuentes en el cumplimiento de sus funciones sustantivas; empero ni uno ni otro generan de manera institucional recursos para su funcionamiento; tiene que ser el Ejecutivo estatal, -de ahí su preeminencia institucional y de facto- quien active los mecanismos del sistema nacional de participaciones para los incrementos obvios y demandantes de un nuevo gobierno, ante el negro panorama heredado de quiebra financiera fáctica.

Mantener algunos funcionarios del anterior gobierno, aprobar de inmediato nuevos empréstitos para refinanciar la exorbitante deuda heredada, ha sido el peor de los mensajes que se le ha dado a la sociedad, se interpreta como la convalidación política del sátrapa ex gobernante.

Ante la crisis de credibilidad y con la astringencia económica, dándole racionalidad de varios asuntos, terminar con prebendas, buscar la eficacia en el gasto público, reducir gastos superfluos en medios, etc. el gobierno aparece como gatopardiano, todo cambia…, para que todo quede igual, bajo la potestad de otro grupo que se ha negado a desembarazarse del oprobio del pasado inmediato, y eso le resta gobernabilidad, entendida esta como la aquiescencia y las adhesiones del ciudadano al acto de gobierno.

Es tiempo de profundizar en lo político, la gente espera el escarmiento, aunque sea lene o simbólico, de lo contrario tendremos la percepción de las complicidades comunes del viejo régimen; nada recomendable, sobre todo, con la inminencia del primer informe de gobierno…

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