CONVENIOS DE PRENSA, MITOS Y REALIDADES

Desde hacer varios sexenios, con relativa cercanía de los gobernantes de Nayarit, de una u otra forma, me ha correspondido opinar sobre el diseño de la política de medios que se instrumenta al arranque de cada administración; y este tema es, sin duda la casa del jabonero, porque inciden factores demasiado subjetivos y muy poca disposición de asumir con racionalidad, la necesaria objetividad para contratar medios en la publicidad gubernamental.

Se los he dicho, desde Celso Delgado para acá; primero, ¿por qué el gobierno del Estado, tiene que asumir la manutención de los trabajadores que laboran como reporteros, fotógrafos y periodistas de opinión en las radiodifusoras y las empresas periodísticas..? ¿porqué no se utilizan los elementales mecanismos que proporciona el Instituto nacional de verificación de medios..? para cuantificar el precio del convenio con tal o cual periódico, radio o empresa televisiva.

Tantos periódicos editas, tantos radio escuchas tienes, tantos suscriptores tienes en tu página de Internet, en base a ello, debe ser proporcional el pago de los dineros públicos, para mantener informada a la sociedad de la administración pública.

Cuando a Celso pretendieron sorprender con la información de un viejo periódico remodelado y con debutante director, de que imprimía diez mil ejemplares diarios, le propuse un estudio de campo, para que conociera la realidad de la escuálida prensa escrita que tienen los náyaros; en ese entonces, y aún en la administración de Rigoberto, era inconcebible que el periódico de mayor tiraje y circulación era el “Correo del Pacífico” de nuestro amigo, el famoso “pantaletas”.

De entre todos los impresos de hace dos lustros, se imprimían diario unos 12 a 15 mil ejemplares, y si consideramos que cada periódico lo leen tres personas, estamos hablando que en Nayarit, menos de 50 mil personas leen periódicos diarios; a partir del gobierno de Antonio, proliferaron los periodiquitos y gacetillas de opinión; hubo draconianas medidas de su administración, al grado tal, de que en una visita presidencial una familiar del dueño de un periódico que ganó cientos de millones de pesos en el sexenio anterior, hizo una singular queja ante el ejecutivo federal.

En el gobierno subsecuente, el gasto en medios  se condujo de manera irresponsable como nunca antes gobernador alguno lo hizo, el perverso de la Mololoa, hizo crecer a muchos enanos, prohijó y alentó el periodismo de alcantarilla, que aún padecemos, tasó en cantidades inauditas a una extensa corte de aduladores que ante la danza de los millones, como efecto multiplicador en demasía surgieron decenas de “periodistas” que vinieron a aumentar la nómina de dádivas.

PRENSA VENDIDA

La prensa, lo he sostenido siempre, es un bien socialmente necesario y como tal, sujeta a las leyes del mercado, es decir, toda empresa periodística, de cualquier tipo, escrita, de radio, televisiva, de la Internet, es un negocio, y cada dueño tiene su libre albedrío para negociar el precio de sus convenios; los actuales empresarios más prominentes de medios escritos, surgieron de manera coyuntural, y como se conoce, ninguno sabe pergeñar algún género periodístico.

Existen muchos y conmovedores ejemplos de este periodismo improvisado, los que somos “free lance” desde universitarios iniciamos en el periodismo de investigación, luego reportajes y al final cultivamos el editorial y la columna de opinión, hasta en sociales hemos incursionado; hoy en algunos medios escritos, tienen la hibridez de las notas, con escritos que no tiene un género definido; y luego esa absurda condición de cultivar el imperativo categórico sobre la conducción de los gobiernos y sus titulares, el “debiera ser” el acto de gobierno.

La realidad política y social es tal cual, y ahí en ese escenario se opera el periodismo de todo género; los “periodistas” escriben sobre la conducta privada de los hombres públicos y el subjetivismo de las notas es, francamente grotesco; pretender cambiar a periodicazos la política pública de un gobernante es un sueño guajiro; los gobernantes son autócratas, tomas decisiones y ordenan operarlas.

Y esto es lo que está al parecer sucediendo en la naciente administración de Roberto Sandoval; las herencias malditas de los convenios de prensa, inusitadas y nunca concertadas en base a la calidad periodística, profesionalismo y tiraje, sino en función del servilismo y de ser los instrumentos para hacer el periodismo carroñero e infamante en contra de aquellos pocos que practican el periodismo crítico y propositivo.

De esta manera, a nuestra querida amiga Gricela Villa, le ha tocado bailar con la más fea, las restricciones presupuestales con que opera Roberto Sandoval son inclementes, no solo para prensa, sino en áreas tan prioritarias como Salud, Educación, Seguridad Pública, al aplicar el diseño del ejecutivo, afectó las fibras y la economía personal de decenas de periodistas cuya producción no se considera de interés para el gobierno; oh delito de lesa humanidad, y ahora los afectados –con razón o sin ella- confunden el cuchillo con el asesino y le están  tundiendo.

Matar al mensajero que trae las malas noticias, es actuar con subjetividad, las ridiculeces que dejó el perverso ex gobernante, no tienen cabida en este gobierno de Roberto Sandoval; esta recomposición de la política de medios, tiene todavía muchos lances que resolver; es privilegio del gobernante discernir “este vale tanto y aquél menos..”, claro, mientras exista la terrible condición de que los medios escritos, radiofónicos, televisivos y de la Internet, no pueden vivir sin la publicidad gubernamental, prevalecerá la irracionalidad en las relaciones gobierno-prensa.

Mientras tanto seguiremos viendo los gritos y sombrerazos de los emisarios del pasado reciente que buscan espantar a Roberto y Gricela con el petate del muerto…

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Incursiona en géneros periodísticos, hace reportajes e investigación; es abogado, en “La Voz de Nayarit” como analista político. Los avatares del periodismo de opinión lo llevan al extinto “El Nayar”; posteriormente al revivir el diario como “Meridiano” es uno de sus columnistas principales. El gobierno de Celso Delgado y las organizaciones de periodistas le entregan el Premio Estatal de Periodismo 1993 en la modalidad de “Crónica”. Hace treinta y cinco años nace el periódico regional “Avance” y desde entonces es miembro de su página editorial como analista político. Pionero en Nayarit de periodismo en Internet, publica una página en la web “Crónicas del Sexenio”; se muda un par de años a Nuevo Vallarta y publica en los periódicos “Vallarta Opina” y “Nayarit Opina”. De regreso a Tepic incursiona en la Televisión pública como analista político. Establece una Consultoría Jurídica-Política y retoma el espacio en Internet, como periodista de opinión y reportero entrevistador.