ORDALIA SEXUAL EN TECUALA

Luis Ignacio Palacios 17/12/2012 Comentarios

Por una pinche paradoja machista, el lugar en donde cometieron su bestialidad en contra de una joven pasante de medicina, se llama “El Macho” y ahí, con las ilusiones, aspiraciones y vida hoy rotas, una futura doctora ha sido victimizada por unos mugrosos delincuentes que hicieron honor al estúpido nombrecito del lugar, que en mala hora recibió a esta chica para hacer su servicio social; he ahí la fragilidad del sistema.

Y es que el delito de violación, agravado con lesiones, cometido con alevosía, ventaja y premeditación, con todas las características de lo que llamábamos en la Facultad de Derecho, “el robo sexual” es un ilícito que no admite atenuantes; el delincuente que realiza este tipo de agresiones, tiene en el desprecio por la figura femenina, todos los traumas y taras de su existencia se canalizan en este acto brutal.

En este tipo de delitos, los criminales buscan la satisfacción inmediata, (¡vaya placer de babiecas!) no miden las consecuencias posteriores, y en el caso de la joven pasante, en su contra seguro intervinieron dos o más personas, alcoholizadas seguro, y probablemente con algún enervante.

Estos delincuentes sexuales presentan diferentes motivaciones, su acción deleznable busca humillar y dominar por la fuerza de los golpes a su víctima, se trata de un delito grave que atenta en contra de uno de los bienes jurídicos esenciales de las personas, como lo es la libertad sexual; una mujer violada, golpeada y mal tratada por las autoridades que se supone deben de protegerla, conserva durante muchos años, la secuela del hecho, por traumático y el estigma social que trae consigo.

Este delito, ha causado enorme alarma social en las redes sociales;  y en este espacio exploramos las motivaciones básicas de los agresores sexuales, que son expresión de poder, de dominio y la obtención de sexo en contra de la voluntad de la víctima.

Una violación colérica, es un medio para expresar y descargar este tipo se sentimientos; los agresores emplean más violencia de la necesaria para doblegar a la víctima, puesto que su motivación primaria es dañarla tanto como sea posible.

Pudiera ser que en este hecho de Tecuala, nos encontramos posiblemente con una violación sádica, dada la incorporación de elementos violentos al ataque sexual; la joven pasante, pudo personalizar algo que odian estos palurdos salvajes; la degradación y el abuso de su fuerza física, es lo que les proporciona el placer y la satisfacción en la comisión del delito.

La recurrencia de este ilícito, es producto de los resabios de la cultura aldeana y judeo cristiana que se tiene en las zonas rurales, los varones son instruídos para ser duros y dominantes, (“machos” pues) se les hace creer que las mujeres desean ser dominadas.

Todos los violadores –los golpeadores de mujeres- son sujetos con personalidades anormales, tienen tendencias sicopáticas, distorsiones cognitivas y actitudes sádicas; en estos cabrones cobardes, la agresión sexual se explica por la victimación que recibieron en su infancia, incluso sexual, además de golpes y malos tratos.

Sí, se explica, pero sus alteraciones sicosexuales, no deben de hacerlos inimputables; tarea para el fiscal de hierro y su eficaz policía, esperemos que  pronto nos informe  de haber capturado a los responsables de esta ordalía sexual cometida en contra de una joven mujer.

Contacto: luisi48@prodigy.net.mx

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