VIVIENDO DE PRESTADO: CDE DEL PRI

Luis Ignacio Palacios 15/12/2012 Comentarios

Durante el largo milenio del dominio del PRI en México, se cuidaban las formas, la cultura hegemónica del presidente –a nivel nacional- y del gobernador –en el ámbito estatal- permitía la expresión de lo mejor de sus cuadros políticos, tenían la certidumbre de que, inmerso en el ejercicio del poder, había una responsabilidad ineludible, antes de entregar su mandato, tenía que entregar un Pri, aceitado, articulado con sus bases y organizaciones, con los mejores cuadros para cumplir la ulterior acción, sacar adelante la elección del sucesor.

Todo giraba en esta tesitura, el partido cumplía sus fines, ser la vanguardia del gobierno, mantener la cohesión de los grupos sociales y el corporativismo en funciones, los insumisos y la disidencia eran cooptados de una u otra forma, en caso de radicales, la represión selectiva como ejemplo y escarmiento para aquellos que se atrevían a disentir públicamente del modelo de control y mantenimiento del status quo.

Con la alternancia en los gobiernos estatales, los priístas abandonaron el viejo esquema, cualquier tartufo, inútil e improductivo social –como Manuel Cota- ha sido líder estatal y legislador cicatero que pasa de una cámara federal a la otra; existe una “capitis diminutio” política de las formas, de las personas y de las prácticas de este Pri, que vive de prestado; el caso del comité estatal de tricolor en la entidad, ha demostrado que se puede ser el partido en el poder, sin tener la mínima preparación política, el sistema funciona pese a las mediocridades del secretariado y a la invisibilidad de su presidente, el inefable Juan Carlos Ríos Lara.

En el viejo Pri, sus líderes eran conocidos por la sociedad, por su militancia; y eran reconocidos por su carácter solidario con la gente, fuera pose o simulación, pero todo mundo los conocía, para mal o para bién; muchos de ellos fueron carismáticos, manejaban las reglas escritas y no escritas del sistema, donde se paraba el presidente del Cde y su secretariado, eran saludados, reconocidos por la sociedad.

Antes, para ser dirigente, se ocupaba tener una mediana cultura política; al menos los liderazgos de antaño, provenían de la misma clase política del gobernante en turno; hoy se tienen liderazgos invisibles, infuncionales, simplemente decorativos, ya que la función de articulación de los candidatos al electorado ni siquiera eso hicieron, cada candidato tiene su propio “partidito” paralelo al partido, con cuya estructura ganan sus elecciones.

COLGARSE DEL CONGRESO

Con la estratagema de ayer, el priísmo insepulto ya van varias veces que se las hace a los reporteros y columnistas que cubrimos la fuente del Congreso; convocan con toda la formalidad a una conferencia de prensa y aparecen los fantasmas del pasado priano con su incapacidad de convocatoria, Salvador Sánchez sabe mucho de eso, ha vivido su luenga carrera de priísta, del cuento, de la simulación y de “colgarse” de los gobernadores, con las estrellas marchitas de su militancia.

El Cde del Pri, ahora que como nunca se reclama la existencia de un partido, no lo es, en Nayarilandia; son meros monigotes que cumplen el triste papel de llenar un organigrama; si son incapaces de convocar a una conferencia de prensa para anunciar la presencia de la autora de un libro que habla de las glorias pasadas del institucional; Beatriz Pagés –su coordinadora- estará el próximo viernes, en la sede del Congreso para dictar una conferencia sobre el libro “Revolución e Instituciones”.

En el texto, se sostiene la tesis que el movimiento revolucionario del 1910, se transformó en todas las instituciones del país, todas las políticas de desarrollo y crecimiento fueron producto de la revolución, esa égogla que el Pri la tuvo secuestrada solo para sí, y que ahora en la post modernidad de la alternancia, de nueva cuenta, pretenden reivindicarla como bastión histórico y cultural del tricolor.

La autora dice en su librito, que el proyecto revolucionario siempre colocó en el centro del escenario social, las reivindicaciones de los derechos del hombre; que hubo un diseño institucional en favor del campesino, del obrero, del indígena y que además incluyó la autosuficiencia alimentaria y la soberanía energética; y en el summun de sus expresiones señala que era “un ideal, tal vez una quimera, que nunca debió ser opacada por los deslumbrantes artilugios del neoliberalismo y la globalización..”

Un singular texto que se inicia con Francisco I. Madero y termina con Ernesto Zedillo, “Revolución e Instituciones” es un compendio de 35 ensayos de personajes destacados de la política nacional, donde se deslían los panegíricos de la vieja cultura priísta que se apropia de todas y cada una de las instituciones públicas de este país.

Quizás, en los proyectos del nuevo Pri, alguien les sugirió que deberían de explorar eso tan ajeno y alejado del actual pragmatismo, la ideología del Estado Mexicano, el singular diseño del nacionalismo revolucionario que prohijó el híbrido Gobierno mexicano, que en sus mejores tiempos fue catalogado como “la dictadura perfecta” o con la socarrona definición del maestro Daniel Cossío Villegas “el sistema político mexicano es una monarquía sexenal, hereditaria en grado colateral..”

Como en muchas otras acciones subsidiarias, el presidente del Congreso, el diputado Armando García, le pone la mesa al Cde de su partido para la ponderación de la coordinadora del proyecto editoral, Beatriz Pagés, directora de la revista Siempre..! y posibilitar que este acto de cultura política del nuevo Pri, les ayude a recuperar la memoria histórica a los nuevos ciudadanos, tan ajenos y ayunos de esta singular visión iconoclasta de la historia de México del Siglo XX.

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