LOS CHICHARRONES DEL DIPUTADO PRESIDENTE

Luis Ignacio Palacios 10/12/2012 Comentarios

Es una expresión coloquial, de la descriptiva y exuberante forma de expresarse del mexicano, y el día de ayer, ante veintiocho diputados silentes, constatamos que la frase no pronunciada, pero por todo mundo ahí presente entendida; la media sonrisa dibujada en el rostro del diputado Armando García, quién como presidente de la comisión de gobierno, mandaba el mensaje, en esta Legislatura…, “nomás mis chicharrones truenan..”

En una más de las desangeladas sesiones, en las que todo se plancha en comisiones; el pleno de los diputados aprobó sin chistar –ni para bién, ni para mal- los nombramientos del contable Julio César López Ruelas, como Contralor del Congreso, un nombramiento que todos esperaban, merced a que procede de su grey particular, desde que presidió el Ayuntamiento de Xalisco; hombre de equipo, disciplinado y obediente, he ahí la culminación en esta instancia.

Lo que deja en la dubitación metódica es, ¿porqué el pastor de los diputados, dejó pasar un año para otorgar estos nombramientos..? dado que  los órganos técnicos, conforme el numeral 76 de su Ley Orgánica el periodo de duración es de cuatro años; ¿los deja en hibernación política, dos años en la siguiente legislatura para cuando regrese en este lapso con la oootra candidatura..?

El nombramiento de Secretario General, que recae en el abogado Francisco Javier Rivera, encargado del despacho de esta importante dependencia desde hace años, en la anterior Legislatura, habiendo salido su titular (se sacó la lotería política), su presencia se explica que se queda ahí por omisión.

Este abogado, no pudo ser titular en años anteriores, porque el origen de su presencia se remonta al primer trienio del gobierno de Antonio Echevarría, cuando la Legislatura XXVI  fue presidida alternativamente por un triunvirato, el primero, el famoso “Chabelo”  Isabel Campos Ochoa, -miembro de la “Banda del morral” ahora venido a menos- quién precisamente llevó a Rivera Casillas  en Octubre de 1999 como amanuense de su presidencia, aunque su currícula señala que fue “asesor jurídico adscrito a la Dirección de Asuntos Legislativos y Jurídicos”.

Y ese “pecado de origen” le impedía tener la titularidad de la Secretaría General del Congreso, por la oposición del priísmo fundamentalista de la Legislatura XXIX; hoy, al parecer, para la partida de ajedrez político que protagoniza el diputado Armando García, estos antecedentes no pesan y por considerarlo conveniente, le otorga la titularidad a la función que venía desempeñando desde hace años.

Las singulares personalidades de los dos funcionarios ya titulares, merecían de menos algún efluvio de los priístas, o un lene comentario de las oposiciones, empero, es significativo el desdén de los integrantes a estos nombramientos, no le otorgaron la mínima importancia; solo unos aislados aplausos se escucharon en la parte superior del salón de sesiones, provenían de sus familiares.

Estas son las formas de ejercer la hegemonía política del diputado presidente, -hace historia en el presente, posicionándose para el futuro mediato-  que sí sabe, cómo se truena los chicharrones en la jefatura política del Congreso.

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