PONENCIA DEL MAGISTRADO PRESIDENTE

Luis Ignacio Palacios 09/12/2012 Comentarios

La presidencia del Tribunal Superior de Justicia, a cargo del doctor en derecho Pedro Antonio Enríquez Soto, dejará muchas experiencias, de acciones que no se atrevieron a realizar sus predecesores, entre otras, ha dinamizado el estudio y la capacitación profesional de quienes tienen la delicada tarea de administrar justicia; y ha implementado novedosos programas de divulgación para vincular en estudiantes y actores sociales, el compromiso social que conlleva el ejercicio jurisdiccional.

Hombre de letras,  el abogado oriundo de una pequeña comunidad de Ahuacatlán, tiene en su talante y el despliegue de su personalidad, algo de la hierática de la gente de aquellas tierras; lo vemos sereno y estable, controlando sus emociones, poco dado a la interjección festiva; sin embargo, como pocos letrados, en él bulle internamente el entendimiento, las preocupaciones de que hoy son tiempos de cambio de los paradigmas del derecho judicial, que tienen un inmediato e inocultable efecto en la remodelación de la conducta de los justiciables en la sociedad.

El intelectual, es una persona de reflexión; el político de acción, de decisiones; y hoy es el tiempo de que la gente que ejerce el oficio de pensar lleve a cabo –como lo hace Pedro Antonio- acciones de la mejor política,  la que busca impactar en la sociedad con efectos regeneradores; hoy en este escenario, vemos que lo malo no es que los intelectuales incursionen en la política, sino el bajo nivel intelectual de los políticos; puesto cuanto menor es su formación cultural mayor es su sectarismo, su estrechez de miras, su egoísmo, su polarización.

Enríquez Soto, ha incursionado en la comunidad de los actuales pensadores del derecho, llevando sus tesis y propuestas a Congresos de Magistrados Presidentes de Tribunales de todo el país, en la reuniones de evaluación sobre el sistema de justicia penal acusatorio en ciernes en muchas entidades de la república, y en escenarios de reflexión sobre temas torales del Derecho Constitucional y su actual dinámica de cambios y adiciones a la Carta Magna.

EN LA SECRETARÍA DE GOBERNACIÓN

A partir de ayer, se lleva a cabo el Tercer Congreso Nacional en la sede de la Secretaría de Gobernación del gobierno de la república, con la temática de “Cultura de la Legalidad, Informática Jurídica y Derecho Informático;  en donde han desfilado personalidades del mundo académico del derecho constitucional, que expresan y discuten sus tesis sobre la amplia gama de la convocatoria.

El magistrado presidente el día de hoy, tiene participación en el Panel “Los medios de defensa constitucional” junto al Mtro. David Arellano Cuan, titular de la Unidad de Asuntos Jurídicos de la Secretaría convocante; el Dr. Javier Amaiga Sánchez, integrante de la Consejería Jurídica de la Presidencia de la República; en dónde el Mtro. Rodolfo Romero Flores, de la Facultad de Derecho de la UNAM fungirá como moderador.

En este congreso, se exploran temas como Derechos Humanos y Argumentación Jurídica; Reformas, resultados y desafíos en materia procesal electoral local; El papel de las asociaciones profesionales en la construcción de la cultura de la legalidad, entre otras.

Estos son los escenarios de la intelligentia mexicana, que en este inacabado proceso de mutaciones constitucionales, están construyendo el nuevo edificio de las instituciones jurídicas que reclama el federalismo jurisdiccional, mucho tienen que hacer los togados en cada una de sus entidades federativas para el fortalecimiento de sus Cartas locales y la implementación de los mecanismos del derecho procesal constitucional y electoral locales.

Enhorabuena por el magistrado presidente, esperando que su desempeño en estos escenarios le de prez al poder judicial de los nayaritas, y tengamos en el foro local, la oportunidad de leer y discutir las experiencias y propuestas que en la materia de su ponencia expone en este Congreso Nacional sobre la cultura de legalidad, informática jurídica y derecho informático.

Los medios de defensa constitucionales, son la parte del ejercicio jurisdiccional, que permite a los abogados y administradores de justicia, dotarnos de perspectiva y trascender la evolución de nuestras normas, si son o no viables y si cumplen la función de protección social para la que fueron creadas.

Nosotros pensamos, desde este espacio, que un buen abogado intelectual analiza lo que describe y describe lo que ve, no lo que cree; debe estar especialmente dotado para ordenar y expresar ideas coherentes, de alcance prospectivo y retrospectivo; la mejor aportación que puede hacer la obra del abogado intelectual es que no obedece a rencores o es capaz de sobreponerse a ellos; y estimo, sobre todo, que un abogado intelectual –como Pedro Antonio- tiene principios y valores, no ideología.

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