PRENSA, CONFLICTO DEL MODELO, NO DEL TITULAR

Luis Ignacio Palacios 04/12/2012 Comentarios

Uno de los espacios mas conflictados, de toda administración gubernamental, lo constituye las formas y modos en que el gobernante decide llevar su relación con la prensa, en dónde, este escenario tiene variopintas vertientes; primero, todo gobernador mete en el mismo rasero de comunicación dos cuestiones que son muy diferentes, a los dueños de los medios Tv, radio e impresos, les considera “periodistas” y estos impolutos señores, -al menos en Tepic- ninguno puede ser considerado auténticamente como tal.

Segundo, el pudor y la simulación con que se maneja la discrecionalidad del diseño de sus políticas públicas en esta área, los periodistas, es decir quienes pergeñan –mal,  bien o excelentemente- las notas, reportajes y artículos de opinión, son la parte sustantiva de esta industria, de una influencia tal, que el gobernante en turno tiene que decidir prioritariamente cómo quiere ser tratado, y cómo desea que se exprese la libertad de prensa en su sexenio.

Y este es el verdadero punto de conflicto del actual gobernante, Roberto Sandoval, que al inicio de su administración creyó en uno de sus sponsor´s y amigos, quienes le mandaron a un singular personaje, que no dio el ancho en corresponder en su trabajo con el singular modelo de marketing político que ha acuñado, dicen que estuvo más preocupado por la suerte de su pareja sentimental que por agarrarle el modo a su jefe.

Se ha dejado un gran vacío en las definiciones gubernamentales, todos parten de un supuesto, que la discriminación con que se trata a los medios, es el privilegio del gobernador, solo él define con qué medios se conviene, con que tasa y a quienes de los freelance se les concerta contratos de publicidad; la herencia perversa que le dejó en esta materia el sátrapa que le precedió, que hizo crecer a un sinfín de enanos, de un modo tal, que hoy tenemos carretadas de “periodistas”, gacetilleros, reporteros y reporteras que nunca escriben y poco saben de los géneros periodísticos.

Me dijo Gricela Villa, que el día 7 de Junio, tenía en el festejo organizado de última hora, a todos los periodistas del Estado, “son como quinientos..” (¡!) que estaban compartiendo el desayuno con Roberto, en esos días ya se anunciaba el punto de quiebre de mi Bella Genio, no ha querido el gobernador personalmente definir cuál es su particular criterio para la concertación de convenios.

El esquema es, la casa del jabonero, un jefe de prensa tiene que dar la cara por las inconveniencias del patrón; y si no trae talega, su trabajo es ineficaz, y si el diseño –como se entiende el actual- es el desdén para la inmensa mayoría de los artífices de esta “prensa menor” de poca o nula influencia en la sociedad, entonces, ningún jefe de prensa saldrá airoso en su cometido.

EL FACTOR PEPE ESPINOZA

Gricela Villa me expresó “off the record” que su trabajo tenía el mayor grado de dificultad debido a que todos sus acuerdos que lograba se iban al bote de la basura, debido a la injerencia del secretario de gobierno, quién en nombre del gobernador desbarata consensos y contribuía a la radicalización de los medios y periodistas desdeñados, que además, los suministros de dineros le llegaban a cuenta gotas y era un verdadero cuento también tener que lidiar con la gente de Finanzas.

Don José Trinidad Espinoza Vargas, tiene un salario de 150 mil pesos (más las caiditas…) y un convenio de publicidad de su poderoso e influyente periódico “Consensos” por la cantidad de 180 mil pesos mensuales, sus viáticos diarios de tres, cuatro mil pesos, tales cantidades le permiten tener el caparazón suficientemente galvanizado para aguantar la dureza de las diatribas que en los momentos de enojo definitorio Roberto le endilga.

Si todo mundo sabe, quienes de los empresarios ya tienen su convenio, solo hay que ver la homologación de las notas laudatorias, y ningún funcionario se ha dignado a comunicar el esquema draconiano que se impuso en esta administración, es evidente, lógico y natural que el problema de prensa, no es la persona que esté al frente, sino el modelo instrumentado y su oficiante, el sin par secretario de gobierno.

El novel funcionario, Raúl Rodrigo Pérez, Secretario de Turismo que está haciendo aceptablemente su trabajo, quedó prácticamente pasmado al conocer la noticia, que la coordinación de prensa quedó en sus manos, y en este escenario, es menester que los desamparados del sexenio sepan, que este gobierno es selectivo y al parecer todo responsable de prensa se tiene que graduar en lo que Don  José Trinidad es experto, en la “operación mamalonche” (vulgo, traer vuelta y vuelta a lo pendejo a la gente sin resolverle su petición, matar por inanición al peticionario).

El cuento prosaico de este escenario de comunicación social -en otras áreas- se sabe de los trascendidos de los excesos de las influencias, diezmos en obras y contratos, y la exultancia de los nuevos ricos, los parientes políticos de Roberto; es decir, el rasero para la distribución y el jolgorio de los recursos no corresponde a la argumentación de la astringencia en prensa, es selectivo, y esta circunstancia, ante todo, -repito- es el privilegio del gobernante.

Roberto Sandoval, no tiene Némesis; y al carecer de adversarios, no confronta sus resolutivos de política pública; sometidos los poderes y los ediles a su personal estilo de gobernar, los yerros de prensa y la incapacidad orgánica de conducirse con racionalidad en la comunicación  social, será cuestión cotidiana, al fin y al cabo, los gritos de auxilio y la ácida crítica de los desamparados periodistas, no tienen –en la óptica gubernamental-  ninguna importancia, influencia o representatividad. Es la real politik pues…, Roberto está cierto de que así funcionan estas vainas…!

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