SEPTIEMBRE PATRIO… TERO!

Luis Ignacio Palacios 03/12/2012 Comentarios

Septiembre patrio... tero!Las lluvias de este mes, traen granizo, baja la temperatura, llegan las grandes tormentas tropicales, quedan varios ciclones de esta temporada y frente a las fuerzas de la naturaleza, conociendo sus ciclos, Gaia, nuestra madre tierra se renueva, se limpia en la medida en que su entropía lo permite, y su intermitencia nos anuncia en veinte días la llegada del otoño; sin embargo las comunidades humanas, no actúan en correspondencia con los ciclos de natura.

Septiembre, conforme a la liturgia del sistema mexicano, es, el mes de la Patria, así con mayúscula, para destacar las fechas del calendario cívico, para conmemorar el inicio de la guerra de independencia y la derrota de los Niños Héroes de Chapultepec; estos festejos fueron diseñados para el enaltecimiento de los sentimientos de pertenencia a la nación, para que cada mexicano aprendiera amar a esta casa grande que llamábamos “patria”.

Tiempo ha, la educación básica era el germen del nacionalismo mexicano de todos los educandos; hoy, con las modificaciones a los programas escolares, cuando los medios son más poderosos que el sistema educativo nacional, en las nuevas generaciones se carece prácticamente de estos sentimientos afectivos a la nacionalidad mexicana.

Ríos de tinta han pasado, cientos, miles de páginas escritas para explicitar qué clase de gente somos los mexicanos; permanece en nuestro remoto e ignoto pasado, mucho de los orígenes de las actuales tendencias y formas de conducta que nos son propias; somos reticentes a la confrontación, no queremos trascender si ello implica lucha, alejamiento de la tutoría del Estado, la figura patriarcal de “papá gobierno” sigue vigente, no obstante los doce años de los gobiernos panistas.

Una gran parte de los actuales códigos de comunicación de los jóvenes, son una mala copia de la transculturización gringa, hemos adoptado contracciones absurdas, modismos y giros gramaticales, completamente ajenos a nuestra realidad e idiosincrasia; la desnacionalización del mexicano y su cultura tiene varios lustros vigente, y de manera paulatina de poco a poco, de tramo en tramo, nos arrebatan no solo la lengua, sino la historia, el pasado reciente, la conciencia de sí mismos como pueblo, dejando falacias, malas copias de las formas conductales de la unión americana.

Solo Septiembre nos recuerda todo lo mexicano, banderas, sombreros, rehiletes tricolores se diseminan por doquier, y los gobiernos deben de hacer lo suyo, la iluminación de las principales avenidas de las capitales de los Estados, con alegorías alusivas a la gesta libertaria enmarcan las actividades de las instituciones públicas, el objetivo es, que la sociedad y los ciudadanos, no olviden qué es México y qué somos los mexicanos.

PATRIOSIMO VERSUS PATRIOTERISMO

El patriotismo como sentimiento de pertenencia a esta nación, implica el conocimiento de nuestros orígenes, pensamientos que nos vinculan al todo que es la nación; se manifiesta con los valores que tenemos y transmitimos a nuestros hijos, el amor al trabajo, una conducta adecuada y respetuosa a los símbolos patrios, implica el ejercicio superior de una conciencia que debe ser común, el altruismo y la solidaridad entre los mexicanos.

El patrioterismo es una serie de sentimientos narcisistas, que rayan en el chouvinismo; es una especie de fanatismo del patriotismo, la patología del sentimiento que en lugar de enaltecer, sobaja al ciudadano, porque son expresiones melodramáticas, jactanciosas, exaltadas e histéricas.

Existen gobernantes patrioteros, como aquel que en reciente ceremonia del grito de independencia, de forma ridícula y patética, anuncia previamente que lo amenazan de muerte y le inserta nombres y figuras religiosas a las “vivas por los héroes que nos dieron patria”, los gritos destemplados, desmesurados, son el cliché de un adocenamiento político, una ridícula figura ajena a toda bizarría del mexicano, que se quedó en gestos tremendistas, de plena angustia existencial.

El político patriotero, es aquel que no explora para nada la cultura del sistema mexicano, sabe poco o nada de la ingeniería constitucional y se queda en la simpleza de la gestoría, en la promoción del pedigüeñismo que satisface lo inmediato del lumpenaje; son de continuo demagogos, autoritarios e intolerantes con las luces e inteligencias ajenas; poco o nada sabe de la perspectiva histórica del integrreno que vive la empantanada transición democrática de nuestro país.

Y sí, en esta generación emergente de políticos y politicastros se aprecian muchos patrioteros y muy pocos patriotas; el político patriota, busca experimentar la sensación de hallarse en conexión con  los valores patrios, en el trabajo de solucionar las necesidades más sentidas de la población pauperizada, sin los reflectores ni la estridencia de los medios.

Algunas emociones de nuestros hombres públicos, son reflejos condicionados, una sensiblería que busca ser patriótica; el patriotero busca atajos y desviaciones de la verdad social, y como no representa los intereses generales de la sociedad, es decir, los verdaderos intereses de la mayoría, sino los de solo unos cuantos, del lumpenaje clientelar, equivale a mentiras encubiertas. Y en esas andamos, urgando en los escenarios locales del poder, para conocer quién de nuestros nuevos políticos y gobernantes son o pueden llegar a ser patriotas.

Porque de patrioteros, ya estamos hasta la madre…!

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